|
El
“Klo III” abrió sus puertas en Berlín el 25 de diciembre de 1971. Los
otros dos que estaban en
la Hauptstrasse y la Nestorstrasse hace mucho
que cerraron.
Sólo el tercero sigue abierto y se ha convertido en una de
las principales atracciones turísticas
de la ciudad, más importante si
cabe que el palacio de Charlottenburgo y la isla de los museos.
Porque
gracias a su apariencia a medio camino entre un tren fantasma y una
cacharrería es muy visitado
no sólo por turistas sino por muchísimos
berlineses que se han convertido en parroquianos del lugar en estos
32
años de existencia.
Las sorpresas empiezan en la entrada con los saltos de agua y un aire
caliente proveniente del suelo que les
levanta la falda a las chicas. En
los terrarios hay toda clase de bichos repugnantes, como una tarántula,
una iguana y una boa constrictor, que provocan ataques de gritos. Para
colmo de males un exhibicionista de
mentira se abre el abrigo y muestra
su aparato erecto. Y dentro hay más de lo mismo. Las mesas pasan por lo
alto,
los banquillos del bar se caen al suelo y muñecas le pegan
martillazos en la cabeza a la gente desde arriba.
Estalactitas caen desde el techo, las luces recorren el local y por los
altavoces se puede oír como alguien
hechas las asaduras. Aunque parezca
increíble muchas ideas de estas sorprendentes ideas se le ocurren al
dueño cuando está sentado en el váter. "Antes teníamos un altillo en el
baño donde guardábamos de todo".
Se puede “tirar de la cadena” de 19 a ? y los fines de semana hasta las
?.
Sólo cerramos dos veces al año en nochebuena y nochevieja.
SEE YOU IN THE LOO!
Read what international
newspapers published about us!
|